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Quiero invitarte a descubrir si sufres el síndrome de la «rana hervida» con tu pareja.

El término hace referencia a una fábula de Olivier Clerc que dice lo siguiente: «Si pones una rana en un recipiente lleno de agua hirviendo la rana salta para escapar y se salva. Pero si el agua está fria y la empiezas a calentar poco a poco, a medida que la temperatura del agua empieza a subir, la rana va ajustando su temperatura corporal, manteniéndose en una cierta comodidad que le impide darse cuenta de que el agua está calentándose y de que si no salta acabará muerta. Cuando el agua está a punto de hervir, la rana no puede aumentar más su temperatura e intenta salir, pero como ha gastado todas sus energías adaptándose al agua, ya no le quedan fuerzas suficientes y pronto muere».

¿Cómo saber si sufres el síndrome de la rana hervida con tu pareja?

Actúas bajo el síndrome de la rana hervida cuando te adaptas consciente o inconscientemente a situaciones, personas y circunstancias que te resultan perjudiciales para tu bienestar mental, emocional o físico.

Y entonces no te quejas, te adaptas a lo que sea, no discutes y te lo callas todo, y sin darte cuenta mantienes una relación desigual, infeliz o abusiva durante mucho tiempo. 

No eres una buenaza, eres una rana hervida

Con frecuencia este síndrome se disfraza de actitudes sanas como la madurez, la aceptación, la empatía, el amor o la paz interior, pero en realidad lo que se esconde detrás es una incapacidad para enfrentarse a situaciones que dolorosas o que dan miedo.  

Aunque pienses que eres muy buena persona o una santa por actuar así, en realidad y aunque no seas consciente de ello, eres una «rana hervida».

Estás confundiendo el amor hacia otra persona con el olvido de tí misma y tus necesidades.

¿Qué hay detrás del síndrome de la rana hervida?

Detrás de estas conductas hiper-adaptativas y sumisas que pueden parecer una virtud, suele haber una baja autoestima y un pobre concepto de sí mismo, que dan lugar a que la persona se coloque siempre en último lugar cuando está en pareja. 

Por ello, permanecen en relaciones poco equilibradas en las que existe algún tipo de dependencia, desigualdad o abuso emocional, psicológico o físico. 

¿Por qué no eres capaz de reaccionar? 

Si sufres el síndrome de la rana hervida con tu pareja, algunas de las causas de no reaccionar, de permanecer en ese tipo de situaciones o relaciones aún sabiendo que te estás «quemando», podrían ser: 

  • Quitarle importancia a la situación. Se minimizan las consecuencias, se buscan excusas para no hacer nada o se argumenta que no merece la pena. 
  • Negarse a ver la realidad porque quitarse la venda de los ojos supondría tirar por tierra las expectativas que hemos puesto sobre una persona o relación. 
  • Crearse la falsa esperanza de que la situación cambiará con el paso del tiempo, de que la persona reflexionará y modificará su actitud. 
  • Resignarse pensando que la situación no es tan mala por el miedo que nos da pensar que no encontraremos algo mejor. Es decir, preferimos lo malo conocido a lo bueno por conocer. 
  • Desconocer cuáles son nuestras necesidades y qué es lo que queremos, de tal manera que tampoco podemos percibir aquello que nos perjudica. 
  • Creer que no tenemos más opciones que seguir en esa situación, que no podemos salir de ella porque nos faltan recursos. 

Deja de ser una víctima 

Si estás en relaciones en las que te sientes como una rana hervida, puedes eludir tu responsabilidad echando la culpa a tu pareja, a las circunstancias o a cualquier otro acontecimiento. Es decir, estarás asumiendo un papel de víctima en el que no puedes hacer nada para salir de la situación.

Pensarás cosas como «es lo que me ha tocado vivir», «mi pareja es una persona tóxica», «estoy habituada a sufrir». 

Y esto es mucho más peligroso de lo que crees, porque muchas veces serás tu misma la que te metas en ese cazo lleno de agua y lo pongas a hervir.

Con la excusa de que no te gustan los conflictos, de que buscas paz y tranquilidad, harás la vista gorda de muchas actitudes y reacciones de tu pareja que te están dañando, y no prestarás atención a lo que sientes y necesitas. Es decir, poco a poco el agua empezará a hervir y tu no serás consciente de ello. 

Te desconectarás de tus verdaderas necesidades, deseos y emociones. 

¿Qué emociones te impiden reaccionar?

Hay algunas emociones que harán que permanezcas en el agua hirviendo, quemándote de manera silenciosa. Es decir, que te impulsarán a seguir en una situación que te perjudica aguantando actitudes de tu pareja que son muy dañinas.

El miedo, la inseguridad, la incertidumbre, la baja autoestima, la resignación, la costumbre y la comodidad, son las más importantes. 

¿Qué puedes hacer?

Si permaneces en una situación que te hace daño sin reaccionar, sin hacer nada, sin actuar, te estás abandonando, pero hay una serie de actitudes que te puedan ayudar a evitarlo. 

¿Qué actitudes pueden evitarlo?

  • Estar un estado de atención sostenida, que te permita detectar a tiempo que «el agua se está calentando» para poder reaccionar.
  • Aprender a diferenciar cuándo es necesario que te adaptes a lo que está pasando  y cuándo no; cuándo resulta sano y cuándo solamente es consecuencia de tu miedo, inseguridad, comodidad o costumbre.
  • Dejar de crearte expectativas de que el otro va a cambiar, asumiendo que eso no depende de tí. 
  • Quitarte la venda de los ojos aceptando la realidad tal y como es, tomando conciencia de cómo te afecta.
  • No aguantar situaciones por «quedar bien”.
  • Marcarte límites, manteniéndote fiel a ellos.
  • Atreverte a saltar del cazo y ocuparte de lo que es dañino para tu vida. 

No siempre la vida es como nos gustaría y a veces es necesario que seamos flexibles y empáticos para aceptar situaciones que no son las que desearíamos, pero siempre dentro de unos límites. 

Ser sumiso y extremadamente adaptativo hará que toleres situaciones y relaciones que pueden ser muy perjudiciales y dañinas para tu equilibrio emocional. 

Por ello, debes aprender a lidiar con emociones como el miedo o la incertidumbre que con toda seguridad aparecerán antes de que te atrevas a tomar la decisión que te impedirá que te «quemes dentro del agua».

Por ello, recuerda que te mereces ser feliz y que salir del cazo es un acto de amor propio y respeto hacia ti misma. 

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