Sexo y confinamiento: Las parejas que viven separadas tienen más ganas de sexo

De nuevo escribo en ABC Bienestar, para Raquel Alcolea, que siempre se interesa por la psicología, la pareja y la salud.  Esta vez hablo de sexo y confinamiento.

Las parejas que no conviven durante la cuarentena tienen «prohibido» verse y ya sabemos que todo lo que lleve esa «etiqueta» suele ver aumentado su poder de atracción.

Al contrario de lo que le está sucediendo a las parejas que conviven durante el confinamiento, aquellas que viven separadas en estos días parece haber aumentado exponencialmente su deseo de estar juntos íntimamente.

Esto se debe a que, por un lado,  aquellas parejas que no conviven han duplicado (o triplicado) durante el periodo del confinamiento el número de veces que hablan al día por teléfono o por videoconferencia. Y por otro, porque lo habitual es que muchas de esas conversaciones giren en torno a los planes que harán cuando puedan estar juntos.

Fantasear diariamente con lo que harán en el momento de su reencuentro y durante los días posteriores y vivir pensando en la necesidad de aprovechar el tiempo perdido un gran estimulante que alimenta la pasión aumenta el deseo sexual.

También confirma ese mayor deseo sexual una encuesta reciente de Platanomelón, según la cual el deseo habría aumentado casi el doble entre las personas que pasan el confinamiento separados de su pareja (56%) frente a las que viven confinados en pareja (29%).

No hay sensación de extrañar al otro

Al convivir juntos tantas horas desaparece la sensación de «extrañar al otro» pues, de alguna manera, pasar todo el día con la pareja sin la posibilidad de tener un momento de evasión disminuye el valor que se atribuye a estar con ella.

Poniendo un ejemplo muy sencillo, te puede encantar la tortilla pero si la comes todos los días durante más de 30 días seguidos, es probable que te apetezca menos o incluso nada.

Lo cierto es que las personas empezamos a valorar las cosas cuando no las tenemos o cuando nos limitan su acceso. Es más fácil que sientas deseo por tu pareja cuando solo puedes verla unas horas al día que cuando la ves las 24 horas del día.

Otros factores que reducen el deseo sexual 

Además del efecto disuasorio de la «fácil disponibilidad», existen otros cuatro factores que pueden influir en la reducción del deseo sexual en la pareja que comparte en el mismo hogar el confinamiento:

1. Ansiedad y mix de emociones negativas

Los niveles de ansiedad por las circunstancias de emergencia sanitaria son mucho mayores y la ansiedad es una gran enemiga del deseo sexual.

A esto hay que sumar que hay un mix de emociones negativas motivadas por la incertidumbre, el miedo y la tristeza que generan las noticias diarias.

La cabeza está en otra cosa y eso disminuye las ganas. Si la pareja se viera obligada a convivir en una situación sin Covid-19 dentro de un hotel de lujo, por ejemplo, probablemente la pasión se reactivaría, al menos durante unas semanas.

2. Descuido físico

Durante la convivencia en confinamiento no es raro que se empiece a descuidar el aspecto físico y se adquieran hábitos que no se consetirían si se saliera de casa, como pasar todo el día en pijama, ponerse la misma ropa una y otra vez aunque tenga manchas, o llevar el pelo sucio o la barba descuidada.

3. Efecto «room mate»

El compañero de cama se convierte en un «room mate» o compañero de cuarto. Pasar todo el día pegados y hacerlo todo juntos puede dar lugar a un cambio de roles que apaga la pasión.

4. Falta de límites en el teletrabajo

Otro de los aspectos que influye en la falta de pasión es que no exista línea divisoria entre el trabajo y el descanso o el ocio.

Aumentan las horas delante del ordenador, se resta tiempo a la comunicación, a los momentos de relax, al espacio para las risas y para el juego… Cosas que, por cierto, son ingredientes necesarios para que surja la chispa que alimenta la pasión.

En definitiva, para que el confinamiento no pase factura a la vida sexual de una pareja ambos deben tener claro que en el sexo hay que desterrar la expresión «dar por hecho». ¿Quién dijo que la vida sexual se traduce necesariamente en tener sexo desnudos en la cama? La seducción, el cariño, la complicidad, el juego, el descubrimiento o la experimentación deben ser también «compañeros de confinamiento».

Lo más importante es salir de esa zona de confort y de ese «dar por hecho» para concebir el sexo como una fórmula para conectar y pasarlo bien.

Si quieres ver el artículo completo pincha en ABC Bienestar.

Y tú, ¿El confinamiento ha disminuido el deseo sexual hacia tu pareja o lo ha aumentado?

Si quieres conocer en qué nivel se encuentra tu relación de pareja, lee el artículo del blog

¿Y tu que opinas?

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