El origen de los conflictos

Vivimos en una sociedad repleta de conflictos. Los telediarios son el mejor ejemplo de ello: guerras, desacuerdos políticos, maltrato, enfrentamientos, violencia….todos estos problemas son los síntomas que nos alertan de que habitamos en un mundo enfermo… pero….

¿Por qué se genera el conflicto?

El conflicto nace de la discrepancia entre ideas, creencias, pensamientos, tendencias, puntos de vista. En definitiva, surge porque cada individuo de este planeta usa unas gafas diferentes para ver e interpretar el mundo que le rodea.

A lo largo de su vida cada persona va configurando su escritorio mental y lo va llenando con los aprendizajes que va teniendo mientras crece y experimenta, con los valores que le inculcan en casa y en la escuela, con los conceptos sobre lo que considera bueno y malo. Y esto lo hace para cada unas de las áreas de su vida: familia, pareja, trabajo, amistades, política, religión,… De tal forma que cuando alcanza la edad adulta tiene un disco duro lleno de conceptos sobre todo lo que le rodea, y es bajo el filtro de esos conceptos con el que interpreta la realidad en la que vive.

Bajo esta perspectiva, encontrarse con una persona que tenga el mismo escritorio mental que el tuyo, es imposible. Se podría esperar que personas que han tenido vidas similares y vivido en entornos parecidos, tuvieran un contenido mental parecido, pero aún así, seguiría siendo absolutamente dispar.

Además de la naturaleza única y genuina propia de cada escritorio mental, hay otra característica que es clave a la hora de entender el origen de los conflictos, y es que cada individuo tiene la creencia y la absoluta convicción de que su escritorio mental es el adecuado, es decir, que está firmemente convencido de que su manera de ver e interpretar el mundo es la correcta y estará dispuesto a defender su criterio a toda costa, y llevarlo hasta las últimas consecuencias. Y aquí está el verdadero origen del conflicto.

Por tanto, el conflicto surge de la ignorancia, del desconocimiento y de la incapacidad para darse cuenta de que las ideas, conceptos, creencias y puntos de vista con los que interpretamos el mundo, no son mas que condicionantes ligados a circunstancias externas espacio temporales, es decir, surgen en un lugar concreto y en una cultura y época concreta.

Vivir siguiendo las directrices que nos marca nuestro escritorio mental, tiene nefastas consecuencias para nuestro bienestar. Nos impide ser libres y ver la realidad sin juicios, es decir, ver las cosas tal y como son. Incrementa las posibilidades de entrar en conflicto con nuestro entorno, cuando se cuestiona nuestro punto de vista o cuando discrepamos respecto al criterio de otros, y nos mete en una «guerra» absurda y sin sentido….y yo te pregunto, ¿qué prefieres ser feliz o tener razón? Yo lo tengo claro, y tu?

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