Los cuatro peores miedos al comenzar una relación de pareja

Descubriendo los miedos cuando empiezas una relación de pareja.

Identificar los cuatro peores miedos al comenzar una relación de pareja es la clave para poder superarlos y de esta forma lograr que la relación funcione.

En las primeras etapas de una relación, cuando estás conociendo a esa persona, sucede muy a menudo que comienzan a nacer ciertas esperanzas de que esa historia perdure con el paso del tiempo. 

Pero también es en esta primera fase cuando empiezan a surgir dudas y sobre todo temores acerca de la persona que estamos conociendo, de la realidad de lo que sentimos y del futuro de la relación.

En este artículo descubrirás cuáles son los cuatro peores miedos al comenzar una relación de pareja, que son además los más comunes entre las personas que comienzan un idilio. ¿Te resultan familiares? 

Tengo miedo a que no sienta lo mismo que yo

El miedo a que la otra persona no sienta lo mismo por ti, es uno de los cuatro peores miedos al comenzar una relación. 

Los inicios de una relación son siempre inciertos.

Estás conociendo a la otra persona y tu interés por ella cada vez es mayor. Quieres dejar de pensar, dejarte llevar y disfrutar del momento, pero de manera inevitable comienzas a sentir miedo.

¿Qué se te pasa por la cabeza cuando tienes este miedo?

Los pensamientos más frecuentes son: Tengo miedo de que esa relación no evolucione; tengo miedo de que esa persona desaparezca de la noche a la mañana, como ya te sucedió en el pasado con otras parejas.

Otro pensamiento recurrente es tengo miedo de que esa persona cambie y se transforme de pronto en alguien que no me gusta o, lo que es peor, tengo miedo de ser yo quién deja de gustarle. 

Por ello, pisas el freno y vas con pies de plomo intentando descubrir las verdaderas intenciones del otro.

Pretendes descifrar sus códigos e ir más allá de lo que estás viendo. Y así te pasas el día interpretando lo que hay detrás de cada cosa que hace o no hace. De cada palabra que te dice o no te dice, buscando un significado.

Puede que interpretes sus incesantes llamadas como una señal de su alto grado de interés por ti.

En cambio puede que atribuyas sus escasas muestras de afecto y cariño a que no le terminas de gustar o llenar.

Cuando haces esto, estás usando tus códigos para interpretar los suyos y al hacerlo corres un alto riesgo de equivocarte.

Pretender conocer las verdaderas intenciones de alguien que acaba de llegar a tu vida basándote solo en tus interpretaciones particulares, es muy estresante y tiene un alto riesgo.

En realidad lo que estás haciendo es sacar conclusiones basadas en la adivinación.

¿Qué puedes hacer?

Los tiempos modernos nos lleven a acelerar las etapas en una relación y a compartir un hogar con alguien a quién no conocemos del todo.

Pero la expresión “salir con alguien” se inventó precisamente para conocer a través de esas salidas si esa persona es lo suficientemente afín a ti como para poder iniciar una relación.

Puede que te suene a antiguo, pero es una buena fórmula para cerciorarte de si lo que siente por ti está a la altura y, sobre todo, de si te encaja la manera en que te lo demuestra.

Tengo miedo a que se pierda la química

Otro de los cuatro peores miedos al comenzar una relación de pareja es que se pierda la chispa.

En los comienzos de una relación suele haber una gran intensidad entre los dos miembros de la pareja, que se reflejará de diferentes maneras.

Probablemente los dos querréis pasar el mayor tiempo posible juntos y hacer todos los planes en común.

Habrá frecuentes muestras de pasión e interés mutuo. Esa persona será tu prioridad.

Mostrarás un alto interés por conocer todo lo que forma parte del universo de tu pareja.

Querrás compartirlo todo con ella.

Pero, ¿Qué sucede después?

Tras esa primera fase llega una segunda de acomodación. En ella ambos miembros de la pareja regresaréis a vuestra rutina, a vuestra vida y espacio propio.

Este periodo es necesario en cualquier relación. Es el que hará posible que el vínculo se consolide y se sostenga con el paso del tiempo.

En ocasiones, este periodo de acomodación o de “vuelta a la realidad”, se confunde con una disminución de la intensidad en la relación. Es en ese momento cuando empiezas a interpretar que la química con tu pareja se está terminando.  

Cuando sientes esto comienzas también a sentir el peor de los temores al pensar que tu pareja se está desencantando.

Para paliar tu malestar, probablemente empezarás a reclamar a tu pareja que vuelva al nivel del que gozabais al principio de la relación y que no baje la guardia.

¿Cuáles son las consecuencias?

Las consecuencias de exigir a tu pareja que se esfuerce para que las cosas sean como al principio, provocará confusión a tu pareja. No entenderá la causa de tu malestar. 

En lugar de ponerse las pilas y aceptar tu reclamación, empezará a sentirse confuso e incómodo al no saber que está haciendo mal. Bajo su perspectiva todo está bien. Pensará que no es capaz de dar más o de hacerlo mejor, sintiendo frustración e inseguridad.

Por ello, es muy importante aprender a distinguir entre el deseo de mantener un espacio personal e intransferible, que es esencial para poder construir una relación de pareja sana, y la pérdida real de interés, ganas e ilusión.

Perder las ganas y el interés nos indicarían que esa relación carece de los ingredientes necesarios para ser saludable.

Tengo miedo a que esa persona no sea lo que espero, otro de los cuatro peores miedos al comenzar una relación de pareja

Cuando conoces a alguien que por fin parece ser lo que siempre has querido, empiezas también a ilusionarte con vivir con esa persona la historia de amor que siempre has deseado.

Pero puede que esas ilusiones vayan acompañadas de dudas y temores de sí será o no lo que esperabas.

Es probable que te formes expectativas respecto a esa persona y que en tu cabeza te construyas un ideal de lo que te gustaría.

Y a pesar de ese ideal que te construyes, en el fondo sabes que hasta que no le quites el envoltorio al regalo, no podrás descubrir si realmente te gusta lo que hay dentro.

Puede que esa persona sea lo que imaginaste o puede que no. Pero si finalmente no lo fuera y te llevaras una decepción, la responsabilidad del malestar que sientes sería tuya.

En realidad no será esa persona quién te habrá decepcionado, sino las expectativas que te creaste en torno a ella.

¿Qué puedes hacer?

Por tanto, para evitar tener miedo a que esa persona no sea lo que esperas, reduce tus expectativas y simplemente vive la relación centrándote solo en conocer a esa persona.

Si finalmente no encaja contigo, lo descubrirás, pero no sentirás frustración al no haberte creado ideas predeterminadas.

Sin expectativas no habrá miedo y la decepción será mucho menor.

Tengo miedo a sufrir por amor

El miedo a sufrir por amor es el último de los cuatro peores miedos al comenzar una relación de pareja.

Cuando iniciamos una relación siempre existe el riesgo de que nos hagan daño o de dañar a otra persona. Es algo que está implícito de manera inevitable en todas las relaciones.

A menudo, nuestro temor porque la historia salga mal, se acabe y nos hagan daño, hace que actuemos a la defensiva.

Nos mantiene siempre con la escopeta cargada buscando cualquier señal o indicio que nos confirme que estamos en lo cierto. Que nos garantice que esa relación no puede funcionar.

¿Cuáles son las consecuencias de tener miedo a sufrir por amor?

Sin darnos cuenta empezamos a buscar motivos de peso para cargarnos aquello que se está creando. Damos siempre una interpretación negativa a todo lo que sucede en la relación o a la conducta de la otra persona.

Tu instinto animal querrá protegerte. Se encargará de atacar o huir frente a las situaciones que consideres de riesgo. En este caso tu escudo protector actuará de forma opuesta a lo que pretendes y en lugar de protegerte lo que realmente hará será ponerte en riesgo.

Al buscar siempre el lado negativo de lo que sucede, te sentirás forzada a dejar algo que aún no ha tenido el tiempo suficiente para poder desarrollarse. O culparás a tu pareja de las razones de la ruptura al considerarle responsable de actuar de la forma equivocada.

¿Qué puedes hacer?

Si estás más pendiente de protegerte para no sufrir que de disfrutar de tu relación, al final no vivirás ese amor con la intensidad que merece. No sentirás el entusiasmo y la alegría que necesita cualquier relación que está comenzando.

Estarás siempre en un continuo estado de alerta y de ansiedad. Por miedo, le estarás quitando a tu relación uno de los ingredientes principales para que pueda prosperar.

La clave para superar este miedo es enfocarte en vivir y disfrutar el día a día de tu relación. 

Estos son los cuatro peores miedos al comenzar una relación de pareja y los que escucho con mayor frecuencia en mis sesiones, pero quizás en tu caso sean otros, ¿Se te ocurren más miedos que experimentes? ¡Te animo a que los compartas!

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